La isla dentro de la isla

Por Frank Báez 

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Esta acción podría recordar el reto de un reality show de cocina, donde el chef entrevista a cinco desconocidos, concibe cinco recetas inspiradas en sus personalidades y al día siguiente se las prepara en sus respectivos hogares. Pero hay un detalle que hace que esto adquiera otra dimensión: las personas seleccionadas son envejecientes, nacieron en Haití y habitan en dos de los bateyes más pobres de la República Dominicana.

Con ese detalle, esta acción, titulada “Isla dentro de la isla” y realizada por el artista dominicano Karmadavis, se transforma entonces en un acto político, en un documento antropológico y en una obra estética. Para ponerlo en una palabra, se transforma en un “diálogo”. La razón es que el diálogo que se establece con la comida está un paso más allá del que se puede realizar con las palabras. Octavio Paz, que tenía en alta estima la gastronomía, consideraba que la mejor manera de acercarse a un pueblo era través de la comida. Karmadavis se hace de esta idea para homenajear una de las características primordiales de la humanidad: la migración.

Claro, en la obra de Karmadavis esta propuesta no es nueva. Además de ser uno de nuestros perfomanceros más reconocido, Karmadavis es chef o artista culinario (como le gusta definirse) y ha realizado una serie de acciones en torno a la comida. De hecho, existe una acción anterior que podríamos considerar el precedente de esta: “Comedor familiar”, que consistió en una cocina que instaló en nuestra frontera y donde le preparaba alimentos a una familia compuesta por un dominicano, una haitiana y su hijo. También en otras acciones y perfomances, como “Isla Cerrada”, “Isla abierta”, “Trata”, “Simétrico”, “Al tramo izquierdo” y “Estructura completa”, ha abordado la relación entre República Dominicana y Haití, sirviéndose de unas portentosas metáforas, que aportan una visión renovada al estudio de nuestras relaciones. Sin embargo, en “Isla dentro de la isla”, la acción quiere resaltar tanto los aspectos generales como las individualidades de las personas escogidas y al mismo tiempo dejar constancia de este diálogo a través de recetas, y sobre todo, celebrar la diversidad, la imaginación y la vida.

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Para “Isla dentro de la isla”, Karmadavis escoge a las siguientes cinco personas: Timepuiz Emilis, Selafawa Liven, Tiapoun Pwemie, Osmena René y Jean Clodo Si Louis. Su escogencia se debe a que cumplen tres requisitos: son mayores de 65 años, nacieron en Haití, vinieron a trabajar a la República Dominicana y residen en el Batey Cinco o el Batey Cuchilla. De hecho, los tres hombres escogidos trabajaron años atrás como braceros en el consorcio azucarero central (CAC) y las dos mujeres siguen laborando como amas de casa.

El 21 de septiembre del 2018, Karmadavis visita las casas de los susodichos y les realiza el siguiente cuestionario:

  • ¿Cuál era su plato favorito en Haití?
  • ¿Podría contar una anécdota infantil relacionada con la comida?
  • ¿Cuál es su fruta favorita?
  • ¿En qué año llegó a la República Dominicana?

Además de evitar digresiones y concentrar las respuestas en lo culinario, las preguntas ayudan a activar recuerdos lúdicos y ligados a los sabores de la infancia. Como las preguntas son traducidas al creole por una residente del Batey Cuchilla, se logra un ambiente distendido y las personas entrevistadas se expresan con libertad y soltura en su idioma materno. A cada respuesta, a cada gesto y a cada comentario, Karmadavis hace anotaciones y dibujitos en una libreta. Tras realizar la tercera pregunta mira a los ojos a la persona entrevistada, toma su mano derecha y la sostiene por espacio de dos minutos. La intención, según el artista, es medir su energía. Esto tiene un significado poderoso, puesto que sus interlocutores son personas que han trabajado bajo las fuertes condiciones de los ingenios, que han vivido en la pobreza extrema, y que en algunos casos tienen las manos rugosas, gastadas y les faltan hasta dedos.

A partir de estos encuentros, Karmadavis idea cinco recetas que bautiza con los cinco nombres de las personas entrevistadas. Sin embargo, estas recetas pueden variarse, de acuerdo con la disponibilidad de los ingredientes y el proceso de preparación. Las recetas finales son las siguientes: 

Timepuiz Emilis

Chillo a la canela con mangú de plátano, aguacate y semillas de girasol.
Salsa de maíz y habichuela negra con coco. 
Flor de eneldo.


Selafwa Liven

Pollo a la plancha con salsa de guayaba y naranja.
Maíz troceado con coco, yautía negra y perejil.


Tiapoun Pwemie

Cerdo a la chinola con uvas.
Manzana a la mantequilla con hinojos. 
Maíz bebe salteado.


Osmena René

Chillo a la cereza con verduras salteadas.
Maíz asado y batata frita.


Jean Clodo Si Louis

Pollo en albahaca con piña a la plancha.
Maíz asado y gastrique de arenque.


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El 22 de septiembre del 2018 Karmadavis lleva a cabo su acción. Temprano en la mañana se dirige al mercado de Neiba. La mención de “un mercado” lleva a pensar en un recinto y en puestos de venta, cuando en realidad este funciona de manera tradicional: un grupo de vendedores que traen sus productos y los venden sobre lonas en las calles. La idea de venir a este mercado es adquirir productos frescos y provenientes de la región. Como es de suponer, Karmadavis no logra conseguir algunos de los ingredientes requeridos, así que tiene que improvisar y tornarse creativo para suplir esas ausencias.

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A las diez llega al Batey Cinco y empieza a preparar todo para la acción. A pesar de la precariedad y las carencias, los residentes de este batey socorren a Karmadavis cada vez que necesita un utensilio o algún ingrediente.

A las once, vestido con el atuendo de chef que suele usar en su restaurante de Guatemala, y cargando una estufa portátil, entra en el primer hogar, el de Timepuiz Emilis, un anciano de 75 años, de cara amable, que cuenta que adquirió la casa poco después del huracán George del 98. Como en esta vivienda la cocina está en el patio, trabaja al aire libre, cerca de Timepuiz que sentado en una silla de plástico, espanta los perros y los cerdos para que no se roben los ingredientes. A los pocos minutos la comida está lista y Karmadavis la decora como si estuviese en la cocina de un restaurantechic. La experiencia culinaria que nuestro artista quiere transmitir es la de un restaurante de alta categoría, y no quiere escatimar esfuerzos o recursos para lograrlo.

Cuando Timepuiz se sienta en el comedor, Karmadavis entra con el plato, lo deposita en la mesa y le desea buen provecho al anciano que antes de comer, emite unas palabras en creole. De tanto en tanto su mujer le hace preguntas, a las que Timepuiz no responde, concentrado en su plato, que devora en menos de cuatro minutos.

A tres casas de Timepuiz Emilis vive Selafwa Liven, que a diferencia del primero es parco y reservado. Karmadavis, que ya ha movido todos los productos y los utensilios de la casa de Timepuis a la de Selafwa, se instala en la cocina de este último y empieza a trabajar mientras un grupo de niños se cuelgan de una ventana para seguir la acción. La esposa de Selafwa desapareció inmediatamente empezó la cocción de los alimentos. Ni siquiera sale de la otra pieza de la vivienda cuando Karmadavis deposita el plato de Selafwa en la mesa. Llama la atención el puré de yautía en pequeñas esferas y que como está untado con tinta de calamar tiene un color negruzco. Lo único que deja Selafwa del plato son estas esferas de yautía, y cuando se le pregunta la razón, comenta que por la forma y el color le recordaban trozos de carbón.

La tercera persona entrevistada que vive en en el Batey Cinco es Tiapoun Pwemie. Mientras Karmadavis se adueña de su cocina, ella se sienta en la marquesina a esperar por el plato. Los ojos de una joven Thalía que sobresalen de un póster que hay colgado en medio de la sala parecen seguir los vaivenes de Karmadavis. Alrededor de toda la sala hay sacos de cemento que se utilizarán para el parque que está en construcción y que Tiapoun de buena fe ha guardado en su vivienda.

Cuando el plato está listo, Tiapoun da las gracias y se sienta en el comedor a deglutirlo. Pero antes le pregunta a Karmadavis en español si puede compartirlo con su nieto. Este responde de manera afirmativa, dándole a entender que es su comida y puede hacer lo que le plazca. Al rato está el nieto de Tiapoun, que se llama Frailin y que tiene unos trece años, sentado en el comedor, compartiendo el plato con su abuela. Como apenas hay un juego de cubiertos que Karmadavis compró en una reguera del mercado de Neyba, cada vez que uno de ellos da un bocado, le pasa al otro el tenedor. Siguiendo ese intercambio, uno se percata de que a Tiapoun le falta un dedo de la mano derecha.

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Osmena René y Jean Clodo Si Louis viven en el Batey Cuchilla que está a una distancia de cuatro kilómetros del Batey Cinco. Aunque se nota la misma pobreza que en el Batey Cinco, en este hay menos polvo y más árboles. Al igual que como hizo con Timepuiz, Karmadavis vuelve a cocinar a la intemperie.

Primero lo hace donde Osmena René, que tiene una enramada, donde en un futuro espera hacer una cocina. Tanto los vecinos como unos chivos, un burro y un perro amarillo, observan a Karmadavis que se mueve como si estuviera dentro de una película muda de los años veinte. A veces da la sensación de que es lo único que se mueve en todo el batey donde ni siquiera corre una corriente de aire que alborote la vegetación. En un momento, Osmena desaparece, pero retorna al rato cargando sillas de plástico para que la visita se siente.

Esta comida que contiene pescado con cereza le toma mucho más tiempo que los anteriores. Cuando la tiene listo, Karmadavis se acerca con el plato y se lo entrega a Osmena que está sentada en el centro de la enramada. A diferencia de los otros tres que comieron en una mesa, ella lo hace en una silla, con el plato entre las piernas. A mitad de la comida se acerca su hija Guelina, y también una vecinita de unos cuatro años. Sin pedirle permiso a Karmadavis, Osmena comparte su comida con ambas. Incluso hasta le tira una mazorca de maíz a su perro amarillo que la devora gustoso.

La casa de Jean Clodo Si Louis está justo después de una rigola donde se bañan unos niños. Cuando Karmadavis llega lo encuentra sentado en una silla de plástico, al borde del camino polvoriento. Sin perder un segundo, Karmadavis empieza a afanar de un lado a otro, sin probar bocado y bebiendo apenas de un coco que horas atrás Timepuiz tumbó, cortó con su machete y le entregó a nuestro artista como retribución por su delicioso plato. Pero bueno, Jean Clodo Si Louis tiene buen humor y no para de sonreír. Cuando Karmadavis le hizo la entrevista se dio cuenta de que era una persona alegre y lo comprobó al este comentar que su fruta favorita era la piña. Lo que llevó a que nuestro artista prepare su plato dentro de una piña que maravilla no solo a Jean Clodo, sino también a una docena de niños que están pendientes de todo.

Finalmente, el plato está listo y Jean Clodo empieza a comérselo, rodeado de los chiquillos y su esposa. Al contrario de las mujeres y al igual que los otros hombres, Jean Clodo Si Louis no comparte su comida. Cuando este da el último bocado y con una mueca traviesa anuncia que estaba delicioso, Karmadavis comprende que ha llegado al final de su acción, toma asiento en un rincón y se seca el sudor de la cara con una lanilla.

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¿Por qué hacer esta acción? ¿Por qué viajar a una de las regiones más desposeída de la República Dominicana a prepararle unos alimentos a cinco desconocidos? Estas preguntas se pueden responder con otra pregunta: ¿Por qué no? Me parece que lo central y lo que movió a Karmadavis a realizar esta acción es la búsqueda de un nuevo diálogo con el prójimo. Y lo ha encontrado, y como lo ha hecho de una manera tan hermosa y artística, el diálogo podemos emularlo y continuarlo. De hecho, tenemos una posibilidad concreta de perpetuarlo: preparando en nuestros hogares las recetas y compartiéndolas con nuestros familiares. De esa manera podemos celebrar las vidas de Timepuiz Emilis, Selafawa Liven, Tiapoun Pwemie, Osmena René y Jean Clodo Si Louis, y continuar este diálogo que inició Karmadavis como un acto de amor y solidaridad con estos trabajadores dominico-haitianos.

República Dominicana, 2018.